* Su vida

Sin duda hablar de Francisco Fernández Ordóñez (Madrid, 1930-1993) es hablar de un ser humano entrañable y sagaz que supo aderezar estas cualidades con una infatigable curiosidad intelectual y volcarlas en labores tanto de gestión como de política. Desde su puesto de alto funcionario pronto ocupó la presidencia del Instituto Nacional de Industria durante algunos meses del año 1974; posteriormente, una vez que comenzó la transición a la democracia, fue nombrado Ministro de Hacienda (1977) por el Presidente Adolfo Suárez cuando la plataforma política de ambos, Unión de Centro Democrático, ganó las elecciones. Con esta coalición también representó a las provincias de Madrid y Zaragoza como diputado en el Congreso.

La reforma fiscal de 1977 no constituyó el único éxito de su vida política pero sí
le valió para ganarse la confianza de Adolfo Suárez, que también le nombró Ministro de Justicia cuando remodeló su gabinete en septiembre de 1980. A pesar de la dimisión de Suárez y su sustitución por Leopoldo Calvo Sotelo, Fernández Ordóñez continuó siendo Ministro de Justicia y desde este cargo impulsó la Ley del Divorcio;
de nuevo otro hito político en la Historia de nuestra Transición que, en lo personal, se convirtió en una etapa difícil para el incansable “Paco”, tanto fue así que incluso llegó
a formar su propio partido, el Partido de Acción Democrática (PAD). Esta nueva formación política acabó integrándose en el Partido Socialista Obrero Español, de manera que, cuando ganaron las elecciones de 1982, Fernández Ordóñez continuó su actividad política presidiendo el Banco Exterior hasta junio de 1985. Este año marcó otro punto de inflexión en su vida profesional cuando llegó a desempeñar uno de los puestos más atractivos en un gobierno, Ministro de Asuntos Exteriores.

Siempre le había gustado el mundo de la diplomacia por lo tanto, con esta tarea recibía no sólo la recompensa de convertirse en jefe del servicio exterior, sino
también de ser protagonista de la desbordante apertura internacional que protagonizó España en los años ochenta.

Como jefe de la cancillería española le tocó capitanear las nuevas relaciones bilaterales con Estados Unidos, no exentas de tensión. Así mismo, en el primer semestre de 1989, se encargó de conducir con éxito la presidencia española del Consejo de Ministros de la Comunidad Económica Europea; pero además, su
influencia y la de tantos diplomáticos y políticos españoles, hizo que esta organización comenzara a “descubrir” el continente latinoamericano.

Precisamente durante estos años, España apoyó activamente la celebración de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. Sin embargo, siendo todos estos momentos de especial significación para nuestro país, y para el ministerio dirigido por Fernández Ordóñez, el logro que más le satisfizo fue aquélla memorable celebración en Madrid de la Conferencia de Paz entre árabes e israelíes, en 1991.

La terrible enfermedad que padecía tuvo que convivir con toda esta frenética actividad profesional. Murió el 7 de agosto de 1992, un año de extraordinaria relevancia para España.

 

 

 

©Fundación Conferencia Anual Francisco Fernández Ordóñez